Acerca del Proyecto

Üthan (Itata) (del mapudungún: üthatun “pacer a menudo o en abundancia”) Itata es un término mapudungún que significa «pastoreo abundante» o «río rumoroso», refiriéndose principalmente a un valle vinícola histórico, y un río del mismo nombre, en la Región de Ñuble, Chile. 

Este es un proyecto de intervención del espacio público pensando en la construcción de la memoria emotiva en forma comunitaria. Desde una mirada lúdica, los intercambios poéticos, la curiosidad, el pensamiento crítico, la exploración de los desconocidos que nos rodean. Vamos en la búsqueda de fotografías, de álbumes familiares, formales -álbumes como tal-, y no formales -cajas de zapatos, bolsas, cuadernos, cajones- donde se han guardado las memorias familiares.

Pensamos este encuentro como una vivencia artística, educativa y comunitaria, rondándonos la idea de lo privado, de lo íntimo. Las fotografías son recuerdo pero, cuando se colectivizan, pasan a ser memoria de una comunidad. Fotografías en soporte papel, documentos que contengas fotografías -cédulas de identidad vencidas, carnet de clubes, credenciales de universidades, etc-, recortes periodísticos de época que se encuentren en poder de las familias participantes. 

Imagen: Aporte de la Sra Fresia Quezada Nova.

Las memorias domésticas en fotografías o álbumes, es muy incierto, y muchas veces necesitan de un análisis más profundo y antropológicos de las comunidades. Algunas tienen, al igual que los campos paleontológicos, capas sobre capas de recuerdos, en fotografías de época que permiten trazar las dinámicas de esas comunidades. Parte constitutiva de su acervo cultural que, al volverse disponibles, construyen presencias, actualizan afectos y sentires. Igualmente ese mismo sentimiento de pertenencia. Se vuelve mezquino, y por sobre resguardo de esos recuerdos de seres y afectos que ya no estan, no se quieren mostrar, y el maltrato (lugares o forma de guardarlos no convenientes por el polvo, la luz o la humedad), los ponen en peligro de desaparecer. Solamente la permanencia prolongada en los territorios nos habren esas puertas y esos tesoros ocultos. 

Desarrollamos ideas en torno a la fotografía, los álbumes familiares, los archivos fotográficos como acervos comunitarios. No alejados de la gente, sino cercanos y en constante actuar con las presencialidades. Compartimos actividades para acercarnos. 

“La visita del monero” -fotógrafo de plaza o ambulante- permitirá explorar posterior a la toma del retrato, la técnica del iluminado. Esta técnica muy popular durante gran parte del siglo XX. A través de ella podemos pensar los sueños, aspiraciones y deseos de una sociedad.

En un primer momento proponemos compartir una vivencia sensible en torno a la visualización de retratos fotográficos, abriendo múltiples lecturas sobre la materialidad que portan, las formas de circulación de la fotográfica y la participación en la vida social, los múltiples sentidos que alojan y que se van construyendo. De la mano de Sebastián Pinto Paz, fotoeditor de la comuna de Quilpué, que durante ocho días compartira con los habitantes de Tomé Chico.

En un segundo momento invitamos a iluminar un retrato, jugando con las formas en las que ese retrato se vuelve visible: la vestimenta, los peinados, accesorios o tonos de piel. Esto puede traducirse o entenderse como un juego de imaginarios sociales. A partir del diálogo visual, entre la verosimilitud fotográfica y la posibilidad que brinda la pintura de sintetizar otros elementos de la imagen, podemos percibir nuevos aspectos del mundo visible. Leonora Vicuña, desde su perspectiva multidimensional de la fotografía nos invita a jugar con lápices, colores, y recuerdos.

Las dinámicas actuales si bien permiten tener una intercomunicación más rápida entre hechos y sus consecuencias, tambien provocan la pérdida de gran cantidad de “memoria colectiva”, que queda tapada por toneladas de byte en la “nube”. Una persona abandona una búsqueda en una página web si se demora más de 3 segundos, 3 segundos…La caducidad de la información vigente sigue el mismo pulso. Para el presente proyecto nos interesa recuperar, poner en valor la fragilidad de la memoria guardada y depositada, en los recuerdos de las fotografías impresas, que se conservan al interior de los hogares. 

Si la tendencia actual continúa las generaciones que van naciendo ya no reconocen a la fotografía impresa, como un contenedor de algún momento importante dentro de la micro comunidad doméstica, si no se valoran se van a perder. Pretendemos poner una excusa que nos permita tener acceso a los “tesoros” fotográficos que existen al interior de las casas, poder registrarlas, ordenarlas, y darles un seguimiento, para que no se extravíen, o sean botadas a la basura.

El principal problema que se ocasiona es una “amnesia” que la foto sufre al quebarse su relación con quien es el depositario del recuerdo, quien sabe cuándo, cómo, y dónde esa foto fue sacada. No porque conoce la información que una ficha pueda entregarle, sino, y mucho más importante, porque ha sido testigo y protagonista de ese momento.
Poner en valor la fotografía impresa, es una propuesta de revitalización de un ejercicio de memoria colectiva que no puede quedar olvidado, o ser solamente una moda “vintage”.

La salvaguarda de estos documentos y su información, su preservación y aporte a la linea de historia que nos supera, debe ser un acto consiente, y no mecánico. En el Liceo Bicentenario de Excelencia Trehuaco, ocurrió un hecho muy especial. Un estudiante debía hacer un trabajo en el taller de fotografía sobre este concepto de la memoria, encontró en una feria de las pulgas, unas diapositivas, incoherentes, y sin mayor información. Compra tres o cuatro, para poder realizar su trabajo, y al mostrarselas a una amiga, ésta trae cuatro cajas con más de 400 diapositivas, tomadas por su padre. Su padre había sido fotógrafo, secuestrado y asesinado por las fuerzas militares en los años ́70. Una de esas diapo, era la de un negativo, de una foto carnet, con el número de rut, de su padre poco antes de ser secuestrado. Estos hechos incidentes, consecuentes o fortuitos pueden tener diferentes finales: se dona este material a una institución, o se conservan en el patrimonio familiar. Lo que no puede pasar es que caigan en el olvido. La memoria es la preservación interior del pasado, pero también es lo único que da alguna luz al presente y algún sentido a los posibles futuros. (El Tranvía Groc de Joan F. Mira). 

Desarrollar un proyecto desde la identidad espejada. Lo que guarde el archivo, será lo que la gente quiso que se guardara, y que ellos mismos hicieron que estuviera ahí. Hay un sentido de pertenencia, distante de las dinámicas de construcción o exhibición de colecciones, que son generalmente ajenas a las personas, al punto que para “protegerlas” se las aísla con una vitrina. Un pedazo de papel que contiene recuerdos, que guarda huellas dactilares de quien sabe quién, hoy se enajena, separándolo de la comunidad que le dio sentido. Nosotros nos fundamentamos en una vieja tradición coreana, en donde son los nietos quienes son responsables de mantener la memoria de sus abuelos presentes, acá el foco esta puesto en los estudiantes del Liceo Bicentenario de Excelencia de Trehuaco en principio, y se invitará a otros liceos de la provincia y la región a complementar esta propuesta. Quienes tendrán la tarea de gestionar, ordenar y archivar el material recuperado, para estabilizarlo y ponerlo en exhibición para la comunidad de origen.
La pertinencia del proyecto está en la transversalidad de la propuesta, al permitir abarcar el tema del valor del Patrimonio Cultural local, desde diversos puntos de vistas, y enfoques. Y también desde la mirada de diferentes actores. 

En ésta primera versión pretendemos cerrar la serie de residencias y laboratorios, con dos vagabundos de la fotografía: por un lado, Verónica Soto y su “Estenopo Gigante”. Experimentación y reflexión expresiva desde la fotografía. Y por otro lado, Luis Maldonado y su tío Carlos Mariángel, fotógrafos de plaza, de los pocos, o únicos que todavía quedan. 

La memoria del Üthan, pretende dar ese deble sentido de abundancia de registros y recuerdos, pero a la vez de su tránsito y mocimiento en el territorio que inunda.